martes, 9 de octubre de 2012

Diario la Nacion

Rescatan a pequeños artesanos y promueven el comercio justo La Asociación de Mujeres Microempresarias brinda capacitación y promueve créditos Quieren ser las pioneras de una forma diferente de comprar, de vender, de entender el comercio. Las integrantes de la Asociación Mujeres Microempresarias buscan ser la imagen de un grupo de artesanos que trabajan en los rincones más olvidados del país. Sostienen a pequeños productores que realizan artesanías para vivir. Y por eso hacen hincapié en la necesidad de que reciban un salario justo. "Queremos que las comunidades puedan sustentarse en el tiempo", explica María Cristina Minuet, presidenta de la entidad, que ya reúne a 500 productores. La asociación quiere mejorar la capacidad gerencial de los pequeños productores, pero también fortalecer su autoestima y acrecentar vínculos de solidaridad. Y aunque empezaron preocupadas por la generación de ingresos y la capacitación, con el correr del tiempo buscaron alternativas de desarrollo cada vez más integrales que comprendieran al ser humano en su totalidad. Abrieron la primera Tienda de Comercio Justo en el país en el local del primer piso de Rivadavia 781. El espacio es mínimo, pero quieren ampliarse. Todo dependerá, saben, de cómo funcione el local. Allí ofrecen tapices de mujeres artesanas de Formosa, frascos de miel, canastos, carteras, cremas y jabones. En las etiquetas de todos los productos que se exhiben se podrá ver cuánto del precio de venta llega al productor, cuánto va a la asociación y para qué se usará. Son las únicas en el país que tienen una membresía de la Asociación Internacional del Comercio Justo (IFAT), una entidad con miembros en 55 países cuya misión es mejorar los sustentos y el bienestar de los pequeños productores. Todo casero El Botiquín de Laguna Yema es uno de los emprendimientos que impulsa la asociación. Precisamente en Laguna Yema, una localidad a 386 kilómetros de Formosa, se encuentra un grupo de mujeres que pusieron en marcha la producción de cremas cicatrizantes, antirreumáticas, contra la pediculosis o jabones de aloe vera o de azufre. Con las plantas que ellas mismas cultivan en sus casas elaboran sus productos. La asociación las capacita en conocimientos empresariales y les brinda asistencia técnica para conseguir una calidad que les permita competir en el mercado local y en el internacional. "Antes, los artesanos tardaban un mes en hacer un tapiz, y aunque lo vendieran a buen precio no les alcanzaba para vivir todo un mes; por eso tuvieron que buscar actividades productivas que complementaran y aumentaran sus ingresos", explicó María Cristina. Empezaron a gestionar microcréditos para pequeños emprendedores. Siempre con la ética como premisa: quieren tener socios que sepan a quiénes va su dinero. "Nuestra idea es empezar a capacitar a pequeños productores para que puedan tener tiendas locales que puedan darles sustento y, además, tener sus mercaderías en una tienda nacional", dijo Minuet. También están en negociaciones con comercializadores europeos que permitan ofrecer los productos más allá de nuestras fronteras. Ya tienen convenios con distintos puntos en Alemania y están por cerrar algunos acuerdos en otros países europeos. María Cristina contó que el respaldo de la IFAT es una llave que les abrió las puertas de distintos destinos. "Tenemos el reconocimiento a nivel internacional, pero necesitamos que las organizaciones y los productores locales se comprometan", contó María Cristina. Su teléfono es el 4238-5488 y su página web es www.mujeresmicroempresarias.org y su mail: mujeresmicroempresarias@gmail.com. El comercio justo tiene reglas claras: no permite el trabajo infantil, busca que los productores no afecten el medio ambiente, que hombres y mujeres perciban los mismos salarios y asegurar el desarrollo humano de los productores. Tentada por capacitarse en este tema, María Wilhelmssun llegó de Suecia y desembarcó en la asociación. Las conoció por Internet y le pareció una excelente oportunidad para hacer una experiencia en su carrera de trabajadora social. Está más que feliz con la pasantía. María Cristina era liquidadora de sueldos y jornales y selectora de personal en una empresa"En 1994, quedé embarazada y me despidieron sin pagarme nada. Hice un curso de gestión de microemprendimientos, pero con la crisis era imposible poner una consultora", recordó. Por Cynthia Palacios De la Redacción de LA NACION Link corto: http://www.lanacion.com.ar/835394 María Cristina Minuet es una de las mujeres a las que la crisis obligó a cambiar el rumbo: hoy capacita a pequeños productores Foto: Miguel Acevedo Riú

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